Las ganas de «divorciarme».
Siempre he pensado que el divorcio es una de las situaciones más tristes, se supone que al elegir a la persona con quién pasarás el resto de tu vida la eliges lo suficientemente bien para no querer romper esa relación. Basta decir que no es algo que desee vivir con una pareja.
¿Pero qué pasa cuando la persona de quien quieres divorciarte es parte de tu familia? En ese caso pienso que es completamente justificado.
Quizá no un divorcio como tal, sino una separación por diferencias irreconciliables que implica poner tierra de por medio.
Más de una vez un miembro de mi familia me ha sacado de quicio (y cabe destacar que las reacciones más explosivas que he tenido en la vida han sido provocadas por mi familia).
Suele preocuparme mucho la honra a los padres, por ejemplo, en el sentido de obedecer, pero he entendido que buscar el bien personal no es deshonrar.
Tampoco puedo asumir que la felicidad, las expectativas de vida, la economía o la salvación incluso de mi familia depende de mi, porque es un peso con el que no me corresponde cargar.
Varias veces en la vida llegué a sentir un enojo enorme porque «yo no pedí nacer» (Lease en el tono de burla de Dante Gebel).
Pero luego entendí que mi «no pedí nacer» que después se transformó en un «no quiero vivir» estaba escondido detrás de un «no se a que vine».
Tantos años de no saber a qué venía fueron causados por pensar que venía a hacer feliz a otros (específicamente a alguien que egoístamente puso su felicidad en «mis manos» sin pedírselo).
Tras años de terapia, reflexión y oración, entendí que la felicidad debe estar basada en Cristo no en alguien
Es injusto poner esa carga en los hombros de los demás. Por eso, si algún día estoy lista para ser madre, no será para tener «una razón para vivir» ni «una misión». No será para llenar mis vacíos, sentirme útil ni porque necesito quien me cuide de viejita
Cuando tenga hijos no será para divorciarme de ellos, será para criar a personas que cuando estén listas puedan poner toda su grandeza al servicio de otros.
Simplemente amé lo que escribiste