Las ganas de tener claridad…
El post del 29 de diciembre del año pasado que estaba guardado entre mis borradores nunca fué finalizado. Pero hurgando un poco más en él venía acompañado de una canción y algo de confusión.
Era una de esas veces donde deseas que Dios te muestre claridad en el camino, las decisiones e incluso los sentimientos pero no ocurre.
Por ser cercano a los días de navidad sé que mis pañabras estaban llenas de una carga emocional fuerte.
Hoy cerca de la primavera y con el Coronavirus en puerta, no quiero dejar pasar oportunidades de escribir y desempolvar esos pensamientos (aún cuando los haya intentado reprimir).
Mi mente sigue siendo difusa en algunos aspectos pero la diferencia está en la gestión de las emociones.
Incluso un corazón entregado a Dios puede estar nublado por situaciones que no es fácil controlar, pero la claridad llega cuando la oración se convierte en acción y adoración.