Las ganas de lo auténtico…
Tras una velada de oración el 18 de enero, iba a empezar a escribir una entrada que postpuse por dos meses.
Pero ayer, tuve una experiencia que me ayudó a recordar cómo me sentía ese día.
El servicio de domingo de ayer fue tan poderoso que tuvo un impacto emocional muy fuerte en algunas personas cercanas (y en mí misma).
Nuestro pastor hablaba de cómo en el linaje de Jesús había personas con una moral bastante deplorable y aún así, con su «vileza» obtuvieron la redención y el perdón de Dios.
Es mucho lo que nos ocurre a nosotros, con Dios realmente las nuevas glorias y victorias son mejor que las pasadas pero deben saber que yo no creía eso, ahora lo creo porque lo estoy viviendo pero era muy difícil de entender.
Cuando la vida me consumía, la escuela me absorbía y el «amor» me cegaba viví una temporada donde me sentía ajena a Dios, lejana, olvidada.
Ahí entendí que Dios realmente hace salir el sol sobre buenos y malos porque yo me sentía alguien ruín, que tras haber conocido y amado a Dios, servido, orado y alabado con Fé, había vuelto a un mundo donde la espiritualidad no era una opción. Pero Dios nunca me soltó e incluso me dió triunfos importantes y momentos bien decisivos ahí donde me encontraba.
Después de todo aquello, pensé que esa sensación de paz que tuve en 2014 y 2015 no iba a regresar y que aunque mi Fé creciera, no volvería a tener un momento de «sentir» y «palpar» la presencia de Dios como en aquél entonces y no volvería a vivir momentos de risa o alegría como aquellos.
Que equivocada estaba.
Hoy veo el mundo lleno de retos y pruebas, una posible guerra, una posible pandemia, una economía difícil, todo afuera son preocupaciones. Y es un contraste muy interesante cuando mi corazón rebosa de paz.
Volvió esa paz, volvió esa Fé que había estado extraviada quizá. Y eso me hace lucir como «inadaptada» a este tiempo. No dudo que haya quién pueda verlo como «ligereza» de mi parte o falta de «empatía» pero ni siquiera me puedo tomar el tiempo dr explicarlo porque es real, que Dios da nuevas oportunidades mejores que las anteriores, que sube de nivel los retos y cada vez al confiar más demanda más, que la vida nueva es mejor que la anterior y que por supuesto su paz rebasa todo entendimiento por siempre.