Las ganas de escuchar consejos…
«Donde no hay dirección sabia caerá el pueblo; más en la multitud de consejeros hay seguridad» Es lo que señala proverbios 22:14.
Justo ayer leía sobre la importancia de los grupos de apoyo. En la biblia se aconseja reunirse en grupos pequeños para alentarse en la fé y la vida. Generalmente vemos eso como el orígen histórico de la Iglesia y hasta ahí, pero se nos olvida que las enseñanzas también son prácticas, por lo que los grupos de personas no representan solo a quienes podemos servir o ayudar, sino de quienes deberíamos «depender» y confiar lo suficiente para tener un apoyo fuerte en los momentos difíciles.
Es una buena actitud que no todos podemos tener y mientras analizaba el por qué lo entendí de una manera práctica y simple: a veces el consejo es bueno pero nosotros simplemente decidimos hacer lo que queremos.
No sé cuál es el mecanismo implicado en esto pero aplica especialmente en cosas relacionadas al amor y los sentimientos. Una relación destructiva, poco fructífera o imposible es fácil de detectar para alguien de afuera, para los del «grupo de apoyo» (amigos, familia, Hermanos en Cristo) pero si la decisión es de uno, pareciera que las cosas no son así de claras, o peor aún, que hay que hacer exactamente lo opuesto a lo que los demás aconsejan, después de todo «es muy ilógico pensar que otros tengan la razón si no viven nuestra vida» ¿verdad?
La respuesta es NO, cuando ese grupo de personas son consejeros confiables que se preocupan de nuestro bienestar, es seguro que su visión estará menos nublada que la nuestra. Quizá un «buen amigo (a)» sea capaz de darnos por nuestro lado para no ayudarnos a crecer y alentarnos a mentirnos a nosotros mismos. Pero un buen y nutrido grupo de personas sabías e influyentes pueden ser de apoyo ya que aunque no necesariamente tengan la misma opinión, el debate siempre abre y aclara nuestra mente y pensamientos para ayudarnos a tomar buenas decisiones.
Sin más por el momento, les deseo un 2020 lleno de amor y bendiciones de Dios. Que sea un año decisivo para el cumplimiento de Sus propósitos y la realización de nuestros sueños y anhelos.
Con amor V.