Las ganas de jugar a Esopo…
Esta es la historia de una cucaracha, bueno de varias pero vamos a suponer que es sólo una.
El bicho se arrastraba por los rincones sucios de las cloacas día y noche. Comiendo restos de basura asquerosa y entablando amistad con las ratas y los seres de la noche.
Un día descubrió que si se pintaba de rojo con pintitas y se ponía un par de antenas podía disfrazarse de catarina y salir al mundo de la luz sin ser tan repulsivo.
Aunque no volaba, era una cucaracha instruida en el arte underground de las cloacas y aprovechó eso a su favor. Comenzó a demostrar su gran talento musical en todos los árboles de la ciudad.
Cierto día mientras caminaba por el parque encontró un grupo de insectos diurnos entre los que se encontraban varios artistas y decidió unírseles.
Había un gusano que tocaba la guitarra como un experto, un viejo insecto palo con finta de rockero, una catarina real que bailaba como los ángeles, una luciérnaga que cantaba música country y una bella mariposa con una pandereta.
Inmediatamente la cucaracha disfrazada se integró al grupo y logró hacerse amigo de todos. Los mantuvo engañados pero era un actor excelente, así que nadie sospechó de su vileza.
Cierto día mientras escuchaba a sus amigos hablar sobre sus sueños, la cucaracha se dió cuenta que no tenía ninguno, así que platicaron largo rato al respecto.
La mariposa, que además era un bicho muy bondadoso, decidió ayudar a la cucaracha a descubrir su sueño y lo alentó a alcanzarlo.
Cada que su «gran catarina» estaba por rendirse, la mariposa intervenía y no conforme a eso, le prestó una gran ración del polen que había estado juntando durante varios meses de las flores más brillantes y arómaticas.
La cucaracha al ver el esfuerzo genuino que ponía la mariposa en ayudarle a seguir su sueño empezó a sentirse mal por no poder revelarle a nadie su verdadera identidad, pero pensaba que si lo hacía dejarían de quererle.
El día se llegó. El sueño de cucaracha era viajar a una tierra lejana dónde sentía que estaba su destino. Vendió todo el polen y compró un boleto de colibrí airlines.
Una vez en la tierra lejana se olvidó de sus amigos y cada que intentaban contactarlo para saber cómo iba su viaje argumentaba que si se los contaba dejaría de disfrutarlo.
Les decía que el mero hecho de saber que habían contribuido a hacer su sueño realidad debería ser suficiente para ellos pero que estaba muy agradecido. Y les pedía que no le molestaran.
Todos estaban extrañados de la actitud de la gran catarina, especialmente mariposa, quien aunque habia brindado su apoyo de corazón, seguía a la espera de noticias o una postal.
Cuando la cucaracha regresó de su viaje tardó un poco en entender por qué sus amigos le trataban con tanto recelo, no se imaginaba la razón porque nunca había aprendido sobre gratitud, no era propia de las cloacas.
Cuando lo comprendió decidió regalarles a sus amigos, un llavero traído de tierras lejanas para «compensar su mal comportamiento» y aunque esto no cambiaba nada lo aceptaron con mucho agrado porque los insectos no son rencorosos.
Del mismo modo, le dijo a la mariposa que le pagaría cada grano de polen y que no descansaría hasta saldar su deuda. Mariposa se sintió feliz ya que confiaba plenamente en la gran catarina.
A estas alturas los demás bichos empezaban a sospechar de la conducta de la gran catarina por lo que, al saberse casi descubierta, decidió quedarse en la superficie y no volver a las cloacas.
La vida de la superficie le hizo bien y transformó a la cucaracha en un insecto menos vil, salvo con mariposa a quien a veces trataba del asco (pero esa es otra historia).
Cuando mariposa se dió cuenta que tenía que empezar a seguir sus sueños en lugar de ayudar a otros a cumplir los suyos decidió viajar a tierras lejanas por su cuenta, y cucaracha que aún no saldaba su deuda de polen le deseó mucho exito y siguió su camino.
En ese punto sus amigos los insectos ya sabían que la «gran catarina» no era tal, pero no les importaba porque aparentemente no le hacía daño a nadie en la superficie.
Mucho tiempo después, cuando CASI todos sus amigos los bichos y la cucaracha disfrazada no eran más que el recuerdo de una vida pasada, la mariposa recibió un mensaje.
La gran catarina había estado poco a poco depositando los granos de polen en la cuenta de la mariposa, pero mariposa no esperaba que saldara su deuda, después de todo ¿Qué se puede esperar de los bichos de las cloacas?
Sin embargo la cucaracha saldó la deuda de honor y le envió un mensaje a través de otro insecto: «Gracias por ayudarme a cumplir mi sueño».
Moraleja 1: Nunca subestimes a una cucaracha que quiere parecer catarina.
Moraleja 2: Hay bichos de las cloacas que se reincorporan muy bien a la sociedad.
Moraleja 3: El cariño no se compra con polen.
Moraleja 4: El insecto palo y la luciérnaga son la onda.
Moraleja 5: La mariposa por fin entendió que no debe intentar solucionar la vida de otros, ni aunque sean maripositas también.
Moraleja 6: Los insectos alados no se deben enamorar de los bichos rastreros.
Moraleja 7: A veces el «disfrazarse» de bondad ayuda a algunos insectos a volverse relativamente buenos.