Las ganas de 149 días…
Hace unos meses escribí una entrada llamada «Las ganas de que llegue el 8 de febrero». ¿Qué tiene esa fecha de especial? Nada, solo que parecía una fecha lejana y estratégicamente colocada entre los días horribles de invierno y el 14 de febrero (que en aquel entonces parecía una fecha temible).
Hoy es 9 de febrero, lo que quiere decir que ya pasó ese momento «lejano» y esto es lo que trajo consigo:
Mi día 8 lo pasé rodeada de gente a la que quiero muchísimo, personas que me llenan de vida, de risas y que agradezco a Dios con todo mi corazón haber conocido. Además pude escuchar una prédica muy divertida sobre el noviazgo y el amor.
¿Saben cuál es el aprendizaje más grande que me dejó? Que antes de amar a alguien más debes aprender a amarte a tí mismo y antes que nada amar a Dios por sobre todas las cosas. Como es una lección que aparece tan frecuentemente en mi vida últimamente, por fin la estoy viviendo.
Una persona me comentó: «cuando quieras enamorar a un hombre solo se tú misma». Lo dijo con tanto convencimiento que me puso a pensar en que por primera vez en muchísimos años, realmente me siento yo misma (aunque no con el propósito de «enamorar» a alguien).
Han pasado 216 días desde que empecé a recuperar mi vida y hoy más que nunca lo estoy disfrutando.
Saliendo de la reunión hablábamos del amor y «cosas piores», cómo: relaciones tóxicas, gente posesiva, fracasos amorosos etc. Y me dí cuenta que realmente me había ido mal en el amor por tres razones (dos ya las sabía):
1) Por no amar a Dios lo suficiente para aceptar Su voluntad y no la mía.
2) Por no amarme lo suficiente y conformarme con migajas de amor.
3) Por pensar que no estaba «lista» para amar a alguien o para que alguien me amara.
Esas tres cosas están resueltas ya y tengo la certeza de que la próxima vez que esté en una relación será la buena. Estoy lista para amar a alguien de verdad, eso lo sé, no temo al compromiso ni a ser yo misma con alguien que amo y siempre va a ser mejor correr el riesgo de terminar con un corazón roto a no «jugarsela» por alguien que vale la pena. Todo esto parece indicar que estoy lista para salir con alguien ¿No?
Pues no necesariamente, está vez hay una enorme diferencia. Estoy disfrutado tanto mi vida que no pienso «buscar» el amor de pareja pronto. Tras años de forzarlo y fallar, solo dejaré que me encuentre justo donde estoy y, aunque eso signifique que tarde más en llegar, ya aprendí a esperar y esperar por lo mejor.
Pienso que no hay mejor cita para este 14 de febrero que escuchar la palabra de Dios rodeada de amistades que me bendicen y de quiénes he aprendido algo muy importante: las personas adecuadas te quieren tal cual eres.
Y hasta entonces: se qué estás ahí, hombre de Fé, respetuoso, bondadoso, gracioso, trabajador, buen amigo… Y sé que vas a encontrarme. 😉