Las ganas de no pensar en el Covid-19…
Los días de contingencia se han convertido en semanas enteras de «home office», «home school» y un mundo que gira en torno al hogar.
Sin embargo son tantas las ocupaciones laborales/escolares que a muchos nos han impedido realmente convivir en familia.
Es algo extraño estar en casa tanto tiempo pero tener crear nuevos hábitos y rutinas que nada tienen que ver con la labor doméstica.
Son días de reflexión, de oración, de menos productividad, de aislamiento y de nostalgia ocasional.
Es lógico que crucen ideas extrañas por nuestra cabeza, que nuestros corazones anhelen cosas que ni nosotros entendemos de donde provienen o que nuestros sueños nos revelen cosas que se salen de lo cotidiano.
Es un tiempo diferente, quizá algo difícil para los que no tienen tanta vida interior (o espiritual), pero sin duda es un tiempo riquísimo para los que amamos el arte y la vida que Dios nos permite vivir.