Las ganas de obedecer…
«Como estuvo con Josué así es contigo» son las palabras que recibí hoy de una persona que admiro enormemente.
Muchas veces dudamos de nuestras capacidades y talentos. A mí me pasa seguido, y no porque no pueda reconocer cuando hago algo bien, sino porque a veces el temor de estar en una posición visible, importante o de autoridad intimida.
En mi experiencia, toda la vida se me ha formado para el liderazgo (de qué, no lo sé), pero todos los aprendizajes que he tenido van encaminados a eso, a tomar responsabilidad como líder y ayudar a otros.
Sin embargo, siempre me he sentido más cómoda estando «tras bambalinas», aunque generalmente no puedo estarlo tanto.
Varias veces he querido preguntar ¿Por qué? ¿Por qué Dios me reta cuando no deseo hacer algo en particular?
Pero aún cuando es complicado, una vez que me acostumbro a la forma en que debo hacer las cosas, me doy cuenta que realmente puedo con el reto que se me presenta.
Y más que «acostumbrarme», si lo pienso a detalle, lo que mas me ayuda a soportar las pruebas es ser obediente.
Esta mañana no entendía lo que implicaba esa palabra sobre Josué, pero creo que en este punto del día es más claro.
Dios nos capacita para sus retos y está en nosotros tener el corazón correcto para aceptarlos.
Hoy elegí tener la Fé suficiente para enfrentar un reto enorme, tener la disciplina de recibir esa capacitación divina y un corazón abierto a la instrucción que requiere estar bajo autoridad.
Hoy elegí ser obediente y creerle a Dios antes que hacer solo lo que deseo, sabiendo que debo tomar decisiones sabías y que quizá ello implique cambios más radicales con consecuencias que desconozco.
Pero mi confianza es plena debido a Su Amor. Y si estuve orando por dirección y ahora el camino parece más claro, el paso que sigue es la obediencia.