El camino del artista.

Todas las entradas que había escrito antes comenzaban con «Las ganas de ….». Pero está es especial.

Estoy retomando el escribir aquí después de casi un año de no publicar nada.

En este año ha habido tantos cambios en mi vida que comienzo a cuestionar la veracidad de la frase de que «El camino no es el surco sino las ganas de ir».

Porque puedes tener muchas ganas de algo pero si no sabe por dónde ir, de nada te sirven esas ganas.

Sobre esa premisa y sabiendo que Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6), las «ganas de ir» representan mis ganas de ir por el camino de Dios.

Si sigo esa línea y pensando que no hay un surco trazado para alguien, alinear nuestras «ganas de ir» a Cristo resulta en un camino particular.

Así pues, puedo analizar a dónde me lleva ese camino cada día (por si derrepente comienzo a ir por mi camino y no el de Dios.

Y hablándo de caminos…En el mes de enero, empecé a leer un libro que me encantó. Se llama: «El Camino del artista» de Julia Cameron.

Sus páginas son fáciles de leer y están llenas de frases inteligentes y profundas. Me gustó tanto que ya regalé una copia y tengo dos más pensadas para regalar.

La premisa del libro es que la creatividad es un proceso espiritual, por lo que los bloqueos creativos se pueden desbloquear si involucramos a Dios en el proceso.

Si bien no es un libro cristiano como tal, cuando comencé a leerlo me puse a contratarlo a la luz de la Palabra y con eso, logré identificar un mensaje totalmente bíblico.

Es como un curso de 12 semanas, donde cada semana tiene un mensaje central y posteriormente te pide hacer varias actividades.

Las dos actividades centrales del libro son las páginas matutinas y las citas con el artista.

Las páginas matutinas son una forma de empezar el día sintonizados con Dios. Se trata de escribir hojas en papel manila (que yo decidí hacer de forma digital y no tres como sugiere) y vaciar ahí el cerebro a primera hora de la mañana, antes de tener estímulos externos o contacto con personas que nos obliguen a pensar de una u otra manera.

Hacer páginas matutinas ha sido un reto para mí, en primer lugar porque ya estoy acostumbrada a escribir digital, y la modalidad manuscrita no me resulta útil.

En segundo lugar, e irónicamente, el bloqueo creativo que me impide escribir es el bloqueo creativo que debo desbloquear escribiendo.

Empecé el libro en enero, pensando que tendría tiempo para acabarlo antes del mes de abril, mi cumpleaños. (Entre paréntesis, desde ayer he decidido que este año cumplí 24, eso me ayudará a evitar sentir que he perdido tiempo y me ayudará a llevar el conteo de mis días de acuerdo al siglo, de ese modo, hoy 2024 tengo 24 y mañana 2025, tendré 25.

Regresando al libro, si lo pude leer a tiempo, pero no pude realizar las actividades adecuadamente. Por eso me daré otras 12 semanas la oportunidad de hacer el proceso e ir sobre todo documentando aquí mis temidas paginas matutinas.

Me resultaba algo extraño publicar aquí porque es accesible para todo mundo, pero creo que debo empezar a tomar algunos riesgos y dejar de pensar en el «qué dirán». Lo veo como un reto personal.

El otro componente del curso son las citas con el artista. Se trata de momentos clave o citas con uno mismo. Estás citas pueden ser tan sencillas o complejas como se desee y van encaminadas al tema en cuestión. Si bien tuve varias citas interesantes, también estoy forjando mi disciplina al hacerlas recurrentes en intencionales.

Me estoy tomando todas estas «molestias» por una razón simple: los casi diez años de terapia me han ayudado emocionalmente, los casi seis años de ejercicio regular me han ayudado a estar mejor y el último año cuidando de mí me ha ayudado a ir recuperándome poco a poco. Pero dentro de todo ese proceso, la creatividad está estancada, y cero explotada a mi favor.

Una rehabilitación creativa parece ser el proceso lógico que necesito para empezar a retomar el diseño que Dios puso en mí.

Cuando empecé este libro, mi novio preguntaba constantemente «¿hacia donde me iba a llevar?», temiendo tal vez que un día decidiera despertar y unirme al Cirque Du Soleil y recorrer el mundo.

Hasta el momento eso no ha pasado, al contrario, me ha hecho analizar la clase de artista que puedo y debo ser, a la luz de mi propósito e incluso desbloqueando una visión personal.

Si recuerdas, algo tan «sencillo» como hacer un visión board era una tarea muy compleja porque no tenía la capacidad de verme a futuro.

Si recuerdas pensaba fatalistamente que eso era porque moriría joven o porque siempre sería incapaz de planear más de un par de días en el futuro (aún cuando es una de las cosas que más ocupan mi cabeza).

Al hacer a un lado todas esas ideas poco infundadas, entendí que la falta de una visión clara de mi vida es un tema espiritual. Si yo hago esa visión, seguiré por el mismo camino que me ha llevado hasta hoy, que si bien no ha sido del todo malo, ha sido más complejo de lo debido.

Entiendo que la ausencia paternal tiene algo que ver en esto, porque es el Padre el que marca muchas veces en los hijos la capacidad de tener esa vision. No me excuso pero tengo mucho tiempo tratando de sanar esa relación paternal con Cristo y creo que eso me ha llevado a la posibilidad de volver a tener una vision.

Justo ayer fue el día del Padre, por eso traigo esto en la mente. Además, este fin de semana tuve la oportunidad de vivir un fin espiritual en muchos sentidos: unas horas de velada de oración, buenas interacciones con mi familia, descanso sin preocupaciones externas, series edificantes, conversaciones importantes sobre el futuro, una carta sobre la amistad y poder ser de utilidad a alguien que quiero mucho al apoyarle financieramente; poner en orden una habitación desastrosa y poner en orden una mente saturada de información que de momento solo busca un camino más feliz.

Todo eso en combinación me trajo al día de hoy, a está mi primer «página matutina» de los próximos tres meses. No se si las siguientes serán igual de largas, más o menos. Pero lo que si sé es que haré el esfuerzo por tres meses de escribir a diarios con la esperanza de que esto me ayude a empezar los días diferentes, a «ganar mis mañanas» y en tres meses ver cambios reales.

No se que tanta profundidad tendrán estos textos a partir de hoy, no se quién lo vaya a leer ni a quien le deberían importar, pero creo que por primera vez en mucho tiempo, reconozco que esto ha sido algo completamente para mí, aunque si en el proceso le sirve a alguien más, me dará mucho gusto.

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