Las ganas de amar

Si la primera vez las cosas no salieron como esperábamos una segunda oportunidad nos ayuda a mejorar y a apreciar los detalles que pasábamos por alto.

Recuerdo como fue… al principio muy bueno y duró poco, luego me dejé influir, dudé y tú pusiste una barrera que no podía destruir. Hicimos todo para que funcionara pero la distancia acabó complicando todo. Finalmente terminó.

Esos meses lejos nos ayudaron a crecer, a entender, a valorar. Después llegó una segunda oportunidad.

Si me lo preguntas, tenía mis dudas, pero hoy, viendo el atardecer contigo, me preguntaste qué pensaba. Y no pude explicarlo pero ahora sí:

Pensaba que hay mucho que no se de tí ni tú de mí, huecos que intentamos llenar aunque a veces parece imposible. Pensaba en lo que hemos vivido el uno sin el otro, esas cosas que nos han hecho quiénes somos. Pensaba en la prueba que nos espera con la distancia que se aproxima. Pensaba en que esta vez será diferente, porque la distancia es permanente. Me duele saber que estaremos lejos, me asusta pensar que eso nos afecte. Pero luego pienso en las cosas que espero vivir a futuro, esos sueños que no son faciles de admitir para no mostrarme vulnerable pero que vienen a mi mente de manera recurrente. Porque aunque no sea capaz de admitirlo de frente, lo imagino contigo, no con el sentimentalismo de siempre, con la racionalidad de no saber que esperar del día venidero y a pesar de la incertidumbre, tener la seguridad de que será para bien.

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